Félix Sanz Roldán, ex jefe de Estado Mayor de la Defensa: “La gente piensa que la vida de un militar es desfilar por la Castellana de guapos, pero no: es sacrificio, hambre y sed”

Junto a él, la tercera jornada de Letras en Sevilla XI reúne en la Fundación Cajasol al ministro Ángel Víctor Torres y al cineasta Alejandro Amenábar para reflexionar sobre la guerra, la memoria democrática y su representación en el cine

La guerra vista desde las trincheras, analizada por los historiadores y revisitada a través del cine. La tercera jornada de Letras en Sevilla XI: 1936, la guerra que todos perdimos ha convertido este miércoles la sede de la Fundación Cajasol en un espacio de reflexión sobre la experiencia humana del conflicto, la construcción de la memoria democrática y la forma en que la Guerra Civil sigue proyectándose sobre el presente noventa años después.

Bajo el título La batalla, la programación ha reunido a cargos militares, historiadores, responsables públicos, periodistas y creadores culturales en una nueva sesión marcada por el diálogo y el análisis de uno de los episodios más trascendentales de la historia contemporánea española.

“La guerra es sacrificio, hambre y sed”

Uno de los momentos más destacados de la tarde ha llegado con el encuentro Las dos trincheras: la fiel infantería, protagonizado por el general de Ejército Félix Sanz Roldán, exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), exjefe del Estado Mayor de la Defensa y exdirector general de Política de Defensa, junto al periodista y escritor Víctor Amela, autor de Nos robaron la juventud: memoria viva de la Quinta del Biberón, y Jesús García Calero, director de ABC Cultural.

Durante la conversación, centrada en la experiencia de los combatientes y en la dimensión humana de la guerra, Sanz Roldán desmontó algunas visiones idealizadas de la vida militar para reivindicar el sacrificio que supone el servicio a los demás. “La gente piensa que nuestra vida es desfilar por la Castellana de guapos, pero no; es la sensación de sacrificio, pasar hambre y sed”, afirmó.

El diálogo abordó el valor del compromiso, las duras condiciones que afrontaron quienes combatieron durante la Guerra Civil y el impacto que toda guerra deja sobre quienes la viven en primera persona, más allá de los grandes relatos políticos e ideológicos. En ese contexto, Félix Sanz Roldán recordó cómo “el destino de muchos españoles quedó determinado simplemente por el lugar en el que les sorprendió el conflicto”, evocando la experiencia de su propio padre, que “combatió en el ejército franquista por residir en Valladolid y que, de haber vivido en otro territorio, habría terminado en el bando contrario”. Por su parte, Víctor Amela puso el foco en la memoria de la llamada Quinta del Biberón y en los “encuentros que durante años protagonizaron antiguos combatientes de ambos bandos en la sierra de Pàndols, un símbolo de reconciliación y de reconocimiento mutuo que sirvió para subrayar la dimensión humana de quienes fueron arrastrados a la guerra siendo apenas unos jóvenes”.

Tres historiadores frente al conflicto

La reflexión histórica continuó con la mesa Aires de sangre, tres historiadores ante la Guerra Civil, en la que participaron Manuel Álvarez Tardío, Fernando del Rey y Gutmaro Gómez Bravo, moderados por Rubén Amón.

A lo largo del encuentro, los tres especialistas abordaron los desafíos que sigue planteando la investigación sobre la Guerra Civil y defendieron la necesidad de aproximarse al pasado desde el rigor historiográfico y el análisis de las fuentes documentales. Lejos de considerar agotado el campo de estudio, los participantes coincidieron en señalar que todavía existe abundante documentación susceptible de seguir ampliando el conocimiento sobre uno de los episodios más complejos de la historia contemporánea española.

El debate puso también el acento en el papel de los archivos, el acceso a la documentación y la responsabilidad de preservar y compartir el patrimonio documental como herramientas fundamentales para la investigación. En esa línea, los historiadores defendieron la importancia de acudir a las fuentes originales frente a los prejuicios o las lecturas preconcebidas del pasado, especialmente entre las generaciones más jóvenes, cuya aproximación a la Guerra Civil suele estar marcada por un creciente interés, pero también por importantes lagunas de conocimiento.

Moderados por Rubén Amón, los participantes reflexionaron sobre la relación entre memoria e historia, subrayando la importancia de la investigación para comprender el conflicto en su contexto y alejarse de visiones simplificadas. El debate abordó también los procesos de polarización que precedieron a la Guerra Civil y puso en valor el diálogo entre historiadores de distintas perspectivas como una herramienta fundamental para fortalecer el conocimiento histórico y la cultura democrática.

Memoria democrática, una reflexión permanente

La jornada prosiguió con Memoria Democrática. Asignatura perenne, diálogo entre el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, e Ignacio Escolar, director de eldiario.es.

La conversación partió de una pregunta que conecta directamente con el lema de esta edición de Letras en Sevilla, 1936, la guerra que todos perdimos. Ante la cuestión de si todos los españoles perdieron la guerra, Torres defendió la importancia de analizar el pasado para construir el futuro y afirmó que “nadie quiere una guerra. Nunca debió darse. Fueron años difíciles, con demasiados muertos y también posteriormente cuatro décadas de ausencia de democracia. Pero lo que sí hemos ganado, que es lo importante, es la democracia”.

Durante el encuentro se abordaron los desafíos que siguen planteando las políticas públicas de memoria, así como la necesidad de continuar impulsando espacios de conocimiento y reflexión que permitan acercarse al pasado desde el respeto, el reconocimiento y la convivencia democrática. En este sentido, el ministro reivindicó el valor del sistema democrático y expresó una reflexión personal sobre las generaciones futuras: “Tengo un hijo de 11 años. Solo deseo que viva en libertad, que viva en democracia, que vote a quien le dé la gana. La democracia no es perfecta, tiene sus imperfecciones, pero yo no conozco un sistema mejor”.

Torres también puso el foco en la recuperación e identificación de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, defendiendo que “recuperar a los seres queridos que están en las cunetas, en las simas, en los pozos o en las fosas es algo que también dignifica una sociedad”. Una reflexión que conectó con la necesidad de seguir avanzando en el conocimiento de la historia desde el reconocimiento de quienes sufrieron las consecuencias del conflicto.

Alejandro Amenábar y la mirada del cine sobre la Guerra Civil

La sesión concluyó con uno de los encuentros más esperados de esta edición de Letras en Sevilla. El director Alejandro Amenábar conversó con el periodista Antonio Lucas sobre El cine y la Guerra Civil española, una charla en la que se analizaron las posibilidades del lenguaje cinematográfico para acercar al gran público los acontecimientos históricos.

El cineasta reflexionó sobre el proceso creativo de Mientras dure la guerra y sobre la responsabilidad de la ficción a la hora de representar episodios que forman parte de la memoria colectiva de los españoles. La conversación puso de relieve la capacidad del cine para generar preguntas, fomentar el debate y contribuir a una comprensión más amplia del pasado.

El caso Unamuno abre la jornada

La programación había comenzado durante la mañana con la proyección de Mientras dure la guerra (2019), la película de Alejandro Amenábar que recrea los acontecimientos de la Salamanca de 1936 a través de la figura de Miguel de Unamuno y de los dilemas personales e intelectuales que marcaron aquellos primeros meses del conflicto. La sesión volvió a cosechar una excelente respuesta del público, con el Teatro Cajasol abarrotado, confirmando el interés que está despertando esta edición de Letras en Sevilla y su propuesta de acercarse a la Guerra Civil desde diferentes perspectivas.

Tras la proyección, el periodista y escritor Emilio G. Romero condujo un coloquio en el que los asistentes pudieron profundizar en las claves históricas y narrativas de una de las producciones cinematográficas más relevantes sobre la Guerra Civil española de los últimos años.

Última jornada de Letras en Sevilla

La undécima edición de Letras en Sevilla: 1936, la guerra que todos perdimos afrontará mañana, 8 de octubre, su última jornada en la Fundación Cajasol. Tras cuatro días de conferencias, debates, cine y encuentros con algunas de las voces más destacadas del ámbito político, académico, periodístico y cultural de nuestro país, el ciclo concluirá reafirmando su vocación de ofrecer un espacio plural para el análisis, la reflexión y el diálogo en torno a uno de los episodios más decisivos de la historia de España.

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