El Consejo de Gobierno ha aprobado el decreto por el que se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Actividad de Interés Etnológico, la Crujía de los Gamones, en Ubrique (Cádiz), una práctica viva y en auge vinculada al territorio y al paisaje de la localidad.
El ritual, que se enmarca en la celebración del Día de la Cruz y, hasta época reciente, también en la romería de San Isidro, consiste en explosionar centenares de gamones calentados bajo la lumbre en numerosos espacios públicos durante la Noche de las Candelas, que se celebra el sábado más cercano al 3 de mayo.
La Crujía de los Gamones constituye un modo de expresión cuya significación cultural y simbólica expresa un culto a la naturaleza que se plasma en la figura del gamón (Asphodelus spp.), elemento principal del ritual. Dicha planta tiene un importante valor simbólico en la localidad, al igual que en otras culturas del arco mediterráneo y en la parte occidental de la Península Ibérica, que va desde Huelva a Galicia, pasando por algunas regiones portuguesas.
Con la celebración de esta actividad, en la que participan los vecinos de Ubrique, se realiza la limpieza y depuración de esta planta en las fincas públicas y privadas cercanas al municipio, al igual que en otros lugares de la sierra. Esta quema está muy arraigada en la localidad gaditana, ya que el gamón es utilizado desde antaño como guía para predecir la bonanza de las cosechas. De hecho, en el imaginario colectivo se entiende que «año de gamones, año de montones».
La práctica inmaterial del crujir del gamón se interioriza mediante el aprendizaje en el seno familiar, transmitida desde la infancia, y experimentada como vivencia a lo largo de las generaciones. La participación e intensa actividad durante los preparativos y la particularidad con la que se expresa la sociabilidad durante la jornada festiva, con la crujía, los actos de comensalismo en las candelas, a pie de calle y reuniones en las casas, desempeñan un importante papel para la cohesión social en el municipio.
En cuanto a los valores de especificidad y plasticidad de la fiesta, cabe destacar los signos de sociabilidad y comensalismo colectivo, tanto formal como informal, símbolos, manifestaciones pirotécnicas, expresiones orales y espacios, comunes o propios de cada grupo, coexistiendo alrededor del ritual central y unificador que constituyen las candelas y la crujía del gamón.
La detonación de los gamones, las hogueras, así como la ornamentación de las candelas otorgan al espacio festivo un valor sensorial único que no se reduce estrictamente a lo visual y contemplativo. La celebración de la crujía de los gamones ofrece una experiencia sensorial auditiva y olfativa singular que los ubriqueños saben reconocer allá donde van.
Estos valores representan una gran particularidad al construirse sobre una vivencia in situ, fijándose de manera muy potente no sólo como experiencia individual, sino como parte significativa de la memoria colectiva. La experiencia sensorial y participativa fundamenta el carácter abierto, plural y heterogéneo con el que se vive la fiesta, desde la apertura del espacio doméstico y familiar hasta la sociabilidad grupal y vecinal en las mismas candelas.
Con la inscripción de la actividad de la Crujía de los Gamones en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz se garantiza protección y, por tanto, la perdurabilidad en el tiempo de esta práctica, arraigada en la localidad de Ubrique, único municipio de la provincia de Cádiz donde se celebra este ritual.


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