Las vidas que siguen latiendo: La Fundación Cajasol celebra en Córdoba cuarenta años del primer trasplante de corazón en Andalucía

La Cena Criminal

Hoy se cumplen exactamente cuarenta años del primer trasplante de corazón realizado en Andalucía. Fue el 10 de mayo de 1986, en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, y lo lideró el doctor Manuel Concha Ruiz, cirujano cardiovascular, catedrático y durante años jefe del servicio en un hospital que celebra también en 2026 medio siglo desde su apertura. Para conmemorar la efemérides, la Fundación Cajasol en Córdoba acogió el pasado 5 de mayo la conferencia «40º aniversario (1986–2026). Trasplante cardíaco: la ilusión posible», impartida por el propio Concha en la décima edición del ciclo Encuentros Culturales, que coordina junto a Carmen Escorza y que desde 2021 alterna ediciones de primavera y otoño con una misma vocación: acercar conocimiento relevante con rigor y cercanía.

Antonio Pulido, presidente de la Fundación Cajasol, presentó al conferenciante destacando su doble condición de científico y humanista, así como su vinculación con la institución, donde colabora desde hace años como voluntario. Pulido recordó también la faceta cultural del doctor, escritor del libro Antártida (editado por la propia Fundación) y autor de un próximo proyecto editorial sobre Cádiz, su otra ciudad adoptiva. «En esas dos palabras, ilusión posible, cabe mucho más que un avance médico: cabe la esperanza de un paciente, la fortaleza de una familia, la entrega de un equipo y la generosidad inmensa de quien dona», señaló el presidente.

Un corazón que viajó en helicóptero

Concha reconstruyó ante el público el relato de aquella jornada fundacional. Un joven jiennense de 24 años aguardaba un corazón que acabaría llegando desde Granada, tras el fallecimiento de un paciente en accidente. La extracción corrió a cargo de Anastasio Montero, discípulo y colaborador de Concha (hoy en Valencia, donde levantó un servicio que calificó de «espectacular y modélico»), que se trasladó en un helicóptero de la Guardia Civil. Apenas dos horas después, el nuevo corazón empezaba a latir en el pecho del receptor. Aquel 10 de mayo, como el propio Concha desveló con una sonrisa, coincidía con el cumpleaños de su hijo Fernando.

Para llegar hasta ese quirófano, el equipo había completado una exigente preparación internacional. Concha se formó en el Harefield Hospital, en las afueras de Londres, junto al doctor Magdi Yacoub, mientras Montero hizo lo propio en el Papworth Hospital de Cambridge con el doctor John Wallwork. El Reina Sofía obtuvo la autorización para trasplantes de corazón y pulmón bajo la gerencia de Gonzalo Miño, ya fallecido. El hito cordobés se inscribía así en una línea histórica que arranca con Christiaan Barnard en 1967 y que recibió un impulso decisivo con el descubrimiento de la ciclosporina por el investigador suizo Jean-François Borel, el inmunosupresor que transformó el pronóstico de los pacientes trasplantados.

Tres niños, tres vidas

El tramo más emotivo llegó con las historias de los pacientes pediátricos, terreno en el que Córdoba fue pionera a escala nacional. En 1994, Carlitos, un bebé de apenas 25 días, recibió el corazón de un niño procedente de León, en lo que constituyó el primer trasplante cardíaco neonatal en España. Concha proyectó una fotografía del pequeño a los dos años, paseando por el patio de su casa, y otra con 25 años, tras ganar la Copa de fútbol de aficionados con la selección andaluza. La distancia entre ambas imágenes resume, mejor que cualquier cifra, lo que significa un trasplante.

Arantxa, natural de El Puerto de Santa María, tomó la primera comunión al año siguiente de su intervención y envió al doctor un recuerdo que conserva con cariño. Hoy tiene 37 años, vive en Jaca (Huesca) y cada seis meses viaja a Córdoba para revisión, visita que ella y el cirujano aprovechan siempre para compartir mesa. «Con muchos de aquellos niños a los que salvamos la vida tengo contacto; algunos, cuando vienen a Córdoba, me llaman para que comamos. Me gusta saber cómo les va», contó Concha. La tercera historia fue la de Laurita, de Riofrío (Granada), trasplantada con sólo ocho días de vida en octubre de 1998, la paciente más joven en recibir un corazón en España en aquel momento, y hoy una mujer de 28 años. En total, el programa cordobés sumó 54 trasplantes pediátricos, el 10% de los 542 realizados entre 1986 y 2010, año en que Concha cedió el testigo a sus compañeros.

El equipo detrás de cada latido

Buena parte de la conferencia estuvo dedicada a las personas que sostuvieron el programa. Junto a Montero, Concha citó a José Luis Molins, responsable de la bomba de circulación extracorpórea, y a José María Ariza, que durante casi cuarenta años (ahora recién jubilado) se encargó del seguimiento de todos los pacientes con una dedicación que describió como insustituible. Un reconocimiento especial recibió Carmen Escorza, cuyo papel desborda la coordinación del ciclo cultural: desde un pequeño despacho entre los ascensores del hospital, organizaba los medios aéreos y terrestres para el traslado de órganos y coordinaba cada operación con la Organización Nacional de Trasplantes en Madrid.

El repaso incluyó a Rafael Guerrero, intensivista y coordinador de trasplantes; a las instrumentistas Juana, Josefina y Fabiana Ríos, que acompañaron al cirujano a lo largo de cuatro décadas en quirófano; al doctor Latre (fallecido), jefe de Medicina Nuclear, que junto a Amelia Jiménez obtuvo un premio nacional por un estudio sobre el diagnóstico del rechazo; y a Carmen García, que ofreció su propia casa y gestionó alojamientos a través de Cajasur para que las familias pudieran permanecer en Córdoba durante el proceso. Hubo palabras también para el doctor Granados, que continuó su carrera en Barcelona, y para Carmen Segura, del equipo de cardiología. Un detalle conmovedor cerró este capítulo: Antonio Gordón, director del Reina Sofía, fue a su vez paciente trasplantado de corazón.

Concha evocó asimismo los simposios internacionales que convirtieron a Córdoba en foro de referencia, con especial emoción al recordar al doctor Leonard Bailey, pionero del trasplante neonatal en Loma Linda (California), que viajó desde Estados Unidos para participar en uno de esos encuentros pese a que su madre acababa de fallecer 48 horas antes. La producción científica del programa, según los datos ofrecidos por el propio conferenciante, comprende 25 trabajos en revistas internacionales, 48 en publicaciones nacionales, 11 libros y capítulos de libro, y 116 comunicaciones en congresos.

Desde el público, el doctor Amador, cardiólogo del equipo durante años, aclaró que el descenso en el número anual de trasplantes responde a la apertura de nuevos centros en Andalucía y en el resto de España, con los que Córdoba comparte la bolsa de donantes. Concha cerró su intervención con una reflexión que enlaza ciencia, ética y entusiasmo: los trasplantes son el resultado de una acción colectiva donde confluyen medios técnicos, calidad asistencial y, sobre todo, un equipo multidisciplinar movido por ilusión, sin olvidar la generosidad de las familias donantes, pilar sin el cual nada de lo compartido aquella tarde habría sido posible.

Cuarenta años después, la ilusión sigue latiendo.

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