Turquía, Japón, Canadá y España optan a los premios
La Cátedra Internacional de Flamenco Sinfónico (CIFS) comunica que, una vez examinadas por el jurado las dieciséis obras que han concursado, las que han pasado a la final y aspiran a los 9.000 € en premios del II Concurso internacional Cajasol de composición para flamenco sinfónico son, por orden alfabético, las siguientes:
- Círculos (Japón)
- Con mis propias manos (Turquía)
- Dolor común (Canadá)
- Llanto por una madre (España)
- Mi chavó (España)
- Te di el cielo (España)
El jurado, formado por los catedráticos Carlos Pacheco Torres, doctor en orquestación flamenca, compositor y director de la Cátedra internacional de flamenco sinfónico, Lucía Moreno Sanz, fundadora y directora de la Orquesta Sinfónica Flamenca, y Manuel Ureña Delgado, director del Conservatorio Superior de Música de Córdoba, ha destacado la calidad de las obras presentadas respecto de la edición anterior y el gran atractivo que despierta el concurso en el extranjero, traducido en una mayor lista de participantes de fuera que españoles, si bien con empate en la final.
Entre los países que hasta ahora han participado se encuentran Francia, Portugal, Alemania, Irlanda, Polonia, Turquía, Irán, Canadá, EE.UU., Ecuador… y… ¡cómo no!… Japón, país donde el flamenco es casi religión. Visto lo anterior, el flamenco, Patrimonio inmaterial de la Humanidad, tiene en el Concurso internacional Cajasol de composición para flamenco sinfónico un aliado de primer orden para la expansión internacional del género gracias al aporte de la creatividad e innovación flamencas que viene en forma sinfónica desde todos los rincones del mundo.
Seña de identidad de Andalucía, el flamenco tradicional de toque, cante y baile tiene su propio caldo de cultivo y medios de impulsión desde la propia raíz de Triana, Jerez, los Puertos, Badajoz, Córdoba, La Unión… La Cátedra internacional de flamenco sinfónico y Fundación Cajasol, parten de ahí, si bien con el concurso obligan al flamenco a nadar ahora en otro caldo de cultivo diferente: el orquestal. Gracias a ello, esa gran minoría mundial formada por compositores clásicos interesados en el flamenco –o guitarristas flamencos en busca de sinfonismo– tiene ocasión de expresarse libremente cpn los palos del género, aunque no con la guitarra como instrumento vital, sino con toda una orquesta sinfónica a su servicio. El reto del concurso es simple: la propia orquesta debe ser la protagonista de un flamenco con raíz y sentido.
Este otro caldo de cultivo permite a la Orquesta Sinfónica Flamenca (OSFE) –única del mundo creada para especializarse exclusivamente en la interpretación del flamenco– disponer de un amplio repertorio que hasta ahora era casi inexistente. En sus conciertos, los elementos constitutivos del estilo flamenco procedentes de la tradición oral popular se expanden de modo reconocible por sí mismos, con o sin cante, con o sin toque, con o sin palmas, hacia el sinfonismo independientemente del lenguaje, experimental o no, que cada autor, sin límite de edad, haya empleado en su obra con total libertad.
En octubre se hará público el fallo con las tres obras galardonadas que se repartirán los premios; 6.000 € para la ganadora, 2.000 € a la mención extraordinaria, y 1.000 € a la mención especial.
Deseamos suerte a las seis finalistas.

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