Sara García Alonso se presentó el miércoles 28 de octubre en el Palacio de Congresos de Cádiz como la mujer “de los dos uniformes, la bata de laboratorio y el mono de vuelo”, y Carolina Marín se despidió del mismo escenario este viernes con la frase que la sostuvo en la final olímpica de Río: “Puedo porque pienso que puedo”. Entre la conferencia inaugural de la astronauta de reserva de la Agencia Espacial Europea y la clausura de la campeona de bádminton ha transcurrido la cuarta edición del Blue Zone Forum InnovAzul, el encuentro sobre economía azul con el que la Fundación Cajasol colabora desde su primera convocatoria.
La cita, organizada por la Zona Franca de Cádiz y la Universidad de Cádiz, ha sumado este año más de 2.000 inscritos, aunque el accidente ferroviario de Urda, ocurrido el mismo día de la inauguración, ensombreció estas jornadas. En señal de duelo y de solidaridad con las víctimas y sus familias, la organización suspendió parte de las actividades previstas y mantuvo un perfil estrictamente académico.
García Alonso, doctora en Biología Molecular que lidera en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas un equipo dedicado al desarrollo de fármacos contra los cánceres de pulmón y de páncreas, confesó que de niña no tuvo una vocación definida, sino “una curiosidad infinita, abrir muchas preguntas e investigar las respuestas”. De ahí que eligiera Biotecnología, una carrera entonces tan joven que en su entorno provocaba un desconcertado “¿bio qué…?”, con la idea de aplicar el conocimiento a “cosas que hicieran al mundo un poquito mejor”.
Esa misma inquietud la empujó a presentarse a la convocatoria de astronautas que la agencia europea abrió después de más de diez años, a la que concurrieron 23.000 aspirantes de todo el continente. Repasó cada fase del proceso sin dramatismo y regresó enseguida a la ciencia, porque buena parte de lo que se investiga en órbita revierte en la vida cotidiana y también en el mar. Uno de los satélites de la red Copernicus, explicó, vigila las microalgas que afectan a los moluscos de las costas gallegas, y sus datos han servido para ajustar la ruta del buque Ciudad de Cádiz, con menos combustible y trayectos más cortos. A los preuniversitarios y universitarios que llenaban la sala les pidió que fueran, “antes que perfectos”, “valientes”.
Marín llegó al bádminton casi por casualidad, con ocho años y de la mano de una amiga, cuando ese deporte apenas se conocía en España, y con 14 dejó Huelva para trasladarse al Centro de Alto Rendimiento de Madrid. El momento más emotivo de su intervención llegó al evocar la rotura de rodilla que la obligó a abandonar las semifinales de los Juegos Olímpicos de París 2024. Según contó, volvió de aquella cita con otra medalla, “en forma de cariño, amor y mucho apoyo y empatía de toda la gente”, que guarda en el corazón.
Para explicar cómo se persigue un objetivo, la deportista lo comparó con una escalera de diez peldaños en la que cada escalón es una meta realista, y defendió que la fortaleza mental pesa tanto como la preparación física. Antes de despedirse, vinculó la temática del encuentro Blue Zone Forum con las jornadas de pesca que compartía con su padre durante la infancia y reivindicó la conservación de las tradiciones marineras: “Cuando hablamos de sostenibilidad es algo súper importante hablar del mar”.
Junto a ambas intervenciones, el programa de Blue Zone Forum incluyó una Feria del Empleo de Economía Azul, en la que 12 empresas y entidades presentaron más de 30 ofertas de trabajo y prácticas, y un hackathon de inteligencia artificial con 20 participantes. La jornada de clausura acogió además el foro Blue Women y la presentación pública de la Red de Ingenieras. El evento se enmarca en el proyecto ZF Blue Core-Vivero de Empresas 4.0, financiado en un 85 % por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través de la Fundación INCYDE.

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